¿Qué es un VPS y cuándo conviene cambiar?
El alojamiento compartido basta para la mayoría de los sitios. Hay tres señales que indican que se le ha quedado pequeño.
1. Choca de forma estructural con los límites
No una vez en un pico, sino una y otra vez. Memoria que se agota, procesos que se interrumpen, un sitio que sigue lento incluso después de limpiarlo.
2. Necesita software propio
Una versión concreta de algo, un proceso en segundo plano, un servicio que debe correr en el servidor. En alojamiento compartido eso no es posible.
3. Quiere control
Acceso root, configuración propia, sus propias reglas de seguridad.
Qué recibe a cambio, y qué entrega
Recursos asignados que no comparte y libertad total. A cambio está la administración: actualizaciones, seguridad, copias de seguridad. En un VPS gestionado su proveedor asume gran parte; en uno no gestionado, no.
La regla práctica
Mientras no pueda explicar qué haría en un VPS que ahora no puede hacer, probablemente no lo necesite. Un plan compartido mayor resulta entonces más barato y más sencillo.